ARCHIVOS: Informes de las misiones diplomáticas argentinas sobre la política racista Alemania y los paises de la Europa ocupada (1933-1945)

    La política antijudía en Holanda (1940-1945)

 
[El 10 de mayo de 1940, Alemania lanza su ofensiva contra Holanda y Bélgica. Sobre estos acontecimientos informa a la Cancillería argentina el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Argentina en Holanda, Carlos Brebbia. Sus notas dan lugar a la apertura del expediente titulado "INVASION DEL REINO DE LOS PAISES BAJOS POR TROPAS ALEMANAS". Poco después, en 1941, Brebbia finaliza su misión en Holanda. El  expediente prosigue con los informes sobre la situación en los Países Bajos que envían el Embajador argentino en Alemania, Ricardo Olivera y el Consejero de la Embajada y Encargado de Negocios,  Luis Luti. (1941- 1943.)

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Fuente: AMREC, G. E., Exp. No. 183, La Haya

 [El 5 de junio de 1940, luego de enviar un detallado informe sobre la invasión alemana a Holanda, Brebbia expone sobre el problema de los refugiados judíos. Adelanta que podrían pedir asilo en las legaciones de América Latina. En esta nota, Brebbia "categoriza" a los judíos holandeses y analiza su cambio de situación, después de la invasión alemana.)[1]

 

Confidencial - Reservada

La Haya, 5 de Junio de 1940.

Señor Ministro:

Tengo el honor de someter a la consideración de V.E. las copias de dos notas cambiadas entre el Ministro del Uruguay en esta ciudad, Doctor Carlos María Gurmendez y el suscrito, tendiente la suya, a obtener “el apoyo moral de la Legación a mi cargo para el caso que las autoridades alemanas de ocupación no consintieran en dejarle evacuar de Holanda algunos refugiados judíos que tiene asilados en su Legación”.

2.- He contestado en la forma que se impondrá.(ILEGIBLE); en apariencia atribuyéndome una duda sobre el criterio con que podría invocarse el derecho de asilo a favor de súbditos de países en guerra; pero en el fondo basándome en antecedentes y en razones de lógica que expondré más adelante.

3.- Debo antes informar a V.E. que la entrada fulmnea de las tropas alemanas en Holanda originó un enorme pánico entre la colectividad israelita residente en este País. Algunos de ellos son ciudadanos holandeses nativos y otros —los más— son judíos alemanes emigrados de su país antes y después de la campaña antisemita dispuesta por el Reich Alemán. En ningún caso se trata de los pobres judíos de Varsovia y ni siquiera del tipo del “cambalachero” de Buenos Aires. Los judíos de Holanda pertenecen a la categoría de los magnates de la finanza, de la industria y del comercio. Establecidos en los grandes centros comerciales de Amsterdam y de Rotterdam dominan la Bolsa de los Diamantes; el Mercado de Valores; las Cámaras de Cereales y ejercen el control de las grandes compañías Petroleras “Royal Dutch” y “Shell”. Una minoría de los judíos holandeses se dedica con preferencia la medicina y al periodismo. Algunos son profesores universitarios.

4.- La llegada de las tropas alemanas a Holanda dio lugar a escenas penosas, con su secuela de suicidios y tres actos desesperados, que no me detendré en describir. Pocos han buscado refugio en las Legaciones. Los únicos casos que conozco se refieren a once personas refugiadas en la Legación de Méjico durante tres días y a ocho asilados en la Legación del Uruguay, donde permanecen hasta hoy. Ninguna Legación en La Haya ha tenido ni tiene asilados. A la Legación Argentina no se ha presentado ninguno. De los refugiados en la Legación del Uruguay, siete constituyen la familia de una magnate holandés y uno es un judío alemán que ha cumplido en su país una pena en un campo de concentración por estar sindicado de traficante de divisas. Informaciones particulares, que poseo, muy superficiales, me inducen, sin embargo, a pensar que se trata de personas correctas.

5.- Como quiera que fuese, la calificación de las causas que motivan el asilo es cuestión que incumbe a quien lo concede. Principio fundado en hondas razones de humanidad, que la República Argentina ha sostenido en todo momento han inducido a ofrecer al Señor Ministro del Uruguay mi apoyo personal en favor de los nobles propósitos que iluminan su acción; pero he creído prudente no comprometer la autoridad y el prestigio de la Legación en las circunstancias actuales, por las razones que paso a enumerar:

1° Porque el asilo, en el sentido que lo fijan las Convenciones de Montevideo y de La Habana es, según mi interpretación, un socorro previsto para ser prestado en caso de peligro inminente, de urgencia, a las personas que son víctimas de una persecución específica y que están en peligro de caer en manos del enemigo. El “derecho de asilo preventivo”, no específico, sin que la amenaza se haya producido individual o colectivamente contra una persona ó partido determinado, como en el caso presente, me parece muy discutible. “El peligro del asilado debe ser un peligro de vida” —dice Moore.— Y agrega: “En general el asilo no se excusa sino en los casos en que un fugitivo es perseguido por la multitud, con ánimo de asesinarlo, o cuando la cabeza de una persona, tácita o explícitamente, puede decirse que lleva sobre sí una sentencia de muerte”. “No se justifica dar asilo a una persona perseguida por la autoridad regular”.

2° Porque aceptar este “asilamiento preventivo” y mantenerlo después de un mes que el invasor ha tomado posesión del país, es prejuzgar “a priori” y “a posteriori” de la actitud que van a adoptar o que están empleando las autoridades “de facto” del país ocupado militarmente, contra una persona o contra tendencias o creencias de cualquier colectividad, ejerciendo represiones odiosas, sospecha que si emana de un representante diplomático tiene mayor gravedad.

3° Porque el comportamiento de las autoridades de las tropas de ocupación ha sido inobjetable. Según el sentido unánime de toda la población. En los Países Bajos viven más de 500 mil judíos y hasta ahora, que yo sepa ninguno ha sido hostilizado ni reducido a prisión, lo cual corrobora las palabras pronunciadas por el Comisario del Reich al asumir su cargo, quien dijo: “No queremos oprimir este país ni a su población; ni pretendemos imponerle nuestras ideologías ni nuestra política; ni atentar contra el alma del pueblo, contra su libertad ni contra su religión”.

 2.- Si la crueldad despiadada y bárbara empleada por la “Gestapo” en Alemania, en Austria y en Polonia contra los hebraicos podían justificar la presunción de correr la misma suerte en Holanda, el prejuzgamiento prolongado de parte de un diplomático, después de la comprobación de los hechos, constituye, más que una descortesía, una verdadera afrenta a las autoridades ante las cuales deberá realizar su gestión.

4° Porque en los casos de asilo externo o diplomático como el que nos ocupa, tanto la Convención de La Habana como la de Montevideo imponen al agente diplomático que otorga el asilo, la obligación de comunicar el hecho inmediatamente al Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado del refugiado, disposición que el Señor Ministro del Uruguay no creyó necesario cumplir, no obstante haber tenido para ello tiempo suficiente. Las personas que él alberga entraron en su casa dos días antes que La Haya fuera ocupada por las tropas alemanas y cuando todavía la Cancillería Neerlandesa funcionaba sin limitación de su soberanía. Más aún: después de la llegada del ejército de ocupación, dicha dependencia gubernamental mantiene una ficción de personería que permite a los diplomáticos seguir en contacto con ella. Tampoco ha creído necesario, hasta hoy, notificar a las autoridades alemanas sobre la condición de sus huéspedes, habiéndose limitado a incluirlos en una lista de las personas que viven en la Legación, como lo han hecho todas las misiones diplomáticas, al solo efecto de obtener los bonos para el aprovisionamiento de víveres.

5° Porque todas las conferencias americanas y todos los tratadistas, americanos y europeos, al hablar del “asilo”explícitamente se han referido al “asilo político o ideológico y al religioso. En ninguna de las Actas de las Convenciones Panamericanas ni en ninguna de las obras que he consultado he visto que el asilo se haya acordado a súbditos de países en guerra con el país ante el cual se está acreditado. Este alcance de la aplicación del derecho de asilo equivaldría a admitir la protección diplomática a quien atenta o ha atentado contra la seguridad externa del Estado. “Ningún Estado —dice Vattel— puede consentir un privilegio que se vuelva en contra de la seguridad o en perjuicio del mismo Estado”.

6° Porque, por lo que respecta a la persecución de la raza, que es la razón que ha movido a los refugiados del Señor Ministro del Uruguay a buscar asilo, Alemania, Italia, Hungría Rumania y otros países que realizan una política antisemítica la fundan más en las características y prácticas públicas de esa secta, a la cual se acusa por su sed de acumular oro y por su falta de escrúpulos y de sensibilidad patriótica, que en ideas etnológicas propiamente dicho. Los juristas dirán hasta donde las personas perseguidas o privadas en su propio país de ciertos derechos políticos, puedan beneficiar de la práctica del asilo, en época en que ideologías exóticas, la comunista y la nazista, por ejemplo, son combatidas por este o aquel Gobierno según la tendencia circunstancial del partido que ejerce el poder.

7° Porque ni en Alemania, ni en Austria, ni en Polonia, ni en Rumania, ni en Italia, ni en Checoeslovaquia, ni en Holanda, ni en Bélgica, que yo sepa, existe el precedente que las Legaciones hayan dado asilo a presuntos o reales perseguidos israelitas.

8° Porque calificado el asilo como un acto inspirado en sentimientos humanitarios, lo natural es admitir que debe otorgarse sin hacer discriminaciones del color político y de las condiciones sociales y económicas del perseguido; y lo cierto es, que en el caso actual, los asilados son elementos de sólida posición económica, multimillonarios, que por ese solo hecho provocan críticas y malvadas suposiciones, dando margen a que se piense que con rúbrica de humanidad se protege a pensionistas de lujo o a elementos con cuya ideología se simpatiza.

9° Y por último, Señor Ministro, porque entiendo que la primera condición de un diplomático es prevenir conflictos, nunca más espinosos que en las actuales circunstancias, en que la humanidad vive el momento más trágico de la historia. Entiendo mi función en el sentido de cultivar la buena armonía con las autoridades ante quienes debo actuar y no en exponer a mi país a complicaciones para defender un derecho que los países europeos en general no reconocen hasta hoy. No creo deber comprometer el prestigio de la alta representación que ejerzo, para invocar una doctrina a favor de personas o de una colectividad con las cuales la República no está vinculada y hacia quienes, además de no tener obligación alguna, no gozan en nuestro País ni siquiera de simpatías, ni tenemos con ellos vinculo racial o afinidad espiritual alguna. Redimir al mundo del imperio de la cruz esvástica sería empresa digna de la glorificación más grande del siglo. Pero hay que mirar los hechos con el sentido de la realidad y como no está dentro de nuestras posibilidades vencer al Centauro, sería locura desafiar sus iras.

6.- Solicito respetuosamente de V.E. quiera impartirme las instrucciones que estime pertinentes para orientar mi conducta en el caso que dejo expuesto y que ha de fijar, al mismo tiempo, el criterio de la Cancillería en el problema que el mismo plantea.

7.- A mayor abundamiento diré que la comunicación del Señor Ministro del Uruguay fue pasada en forma de circular a todos los representantes de los países latinoamericanos acreditados en La Haya, a saber: los Ministros del Brasil, Venezuela, Colombia y Argentina y a los Secretarios, Encargados de Negocios, de Cuba, Chile y Méjico. El de Perú fue sorprendido por la guerra en París y no ha podido regresar a su sede.

8.- Las respuestas de los representantes de Brasil, Venezuela y Colombia, que conozco, son negativas. Los Secretarios Encargados de Negocios de Cuba, Chile y Méjico, entiendo que son favorables a la petición que se les formuló.

Fdo: Carlos Brebbia

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La Haya, 3 de Junio de 1940.

A S.E. el Señor Don Carlos María Gurmendez,

Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Uruguay en los Países Bajos.

La Haya.

Mi distinguido colega y amigo:

He leído con el mayor interés su nota 5-940 (149) de fecha 29 de Mayo último a la que contesto muy complacido.

1.- Se refiere V.E. a la evolución del Derecho de Asilo como norma jurídica de los países Sudamericanos y me hace el honor de solicitar mi opinión respecto a la aplicación de los principios humanitarios en que se inspiran las conclusiones y votos emitidos por las Conferencias que cita “para el caso de que las Misiones Diplomáticas encontraran dificultades para la evacuación de los asilados”. Agrega V.E. que “por ahora, nada hace presumir que esas dificultades existan” y desea saber si podría contar con el apoyo moral de la Legación a mi cargo para facilitar la evacuación de los asilados, en el caso que hechos posteriores hicieran necesario realizar gestiones a ese fin.

2.- Consecuente con la tradición política de la República Argentina, e interpretando los fines humanitarios en que se basa el asilo diplomático, me es particularmente grato expresar a V.E. que el suscrito ha de prestarle en todo momento su concurso personal para que la eventual gestión de V.E. encuentre soluciones dignas de los nobles propósitos que la inspiran. El apoyo moral de la Legación a mi cargo, en cuanto él pueda significar plantear el derecho de asilo como un principio jurídico, he de subordinarlo necesariamente a consulta previa de la Cancillería Argentina.

3.- Ha de consentir V.E. que le confirme en esta ocasión, las razones que me inducen a mantener esta reserva, razones que he tenido el honor de expresarle verbalmente. Se trataría en el caso que nos ocupa, de extender los principios en que se inspira el derecho de asilo en los países Sudamericanos, en la situación creada por el estado de guerra, ante autoridades que ejercen el poder “de facto” como consecuencia inmediata de una guerra internacional y no de una guerra civil o de una revolución interna. Esta circunstancia, sumada a la oposición que los Gobiernos de Europa en general han demostrado en todo momento a la aceptación de la doctrina sudamericana sobre el derecho de asilo, me colocan ante la duda si es la oportunidad de invocar, en estos momentos, los principios jurídicos del derecho de asilo, duda tanto más explicable si considero que esos principios han de invocarse a favor de asilados de nacionalidad alemana y holandesa, es decir, de súbditos de países beligerantes cuyo estado de guerra no ha cesado por el hecho que las tropas alemanas hayan ocupado el Territorio Neerlandés.

4.- No he de vacilar, repito, en prestar a V.E. mi apoyo personal incondicional para los fines humanitarios que mueven su acción, y ello me permite abrigar la esperanza que V.E. ha de justificar los escrúpulos que me inclinan a dar a mi eventual intervención, un carácter estrictamente privado, mientras la Cancillería Argentina, en conocimiento de los hechos que dejo expuestos, no me autorice a tomar una intervención oficial.

Fdo: Carlos Brebbia

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Fuente: AMREC, G.E., Exp No. 183, 1940, Nota No. 134, Berlín, 04/03/41

[Al conocer un incidente ocurrido en el barrio judío de Amsterdam, el 4 de marzo de 1941, Ricardo Olivera, Embajador argentino en Alemania, envía desde Berlín, una nota al Ministro Interino de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina, Dr. Guillermo Rothe, con el propósito de informarle sobre la situación de los judíos en Holanda.)

Nota N° 183.-

Berlín, 4 de Marzo de 1941.

Señor Ministro:

La Oficina de Informaciones del Reich (Deutsches Nachrichten-Büro) ha dado a la publicidad con motivo de los incidentes en Holanda, el comunicado que transcribo traducido a V.E.:

“El Comandante en Jefe de las tropas alemanas de ocupación en los Países Bajos, general de aviación Christiansen publica una proclama anunciando que plenamente de acuerdo con el Comisario del Reich en los territorios neerlandeses ocupados, asume en persona el poder ejecutivo. Este último será en adelante ejercido por el Teniente General Siburg, Comandante en Jefe de la zona aérea holandesa. Los cortejos, reuniones y manifestaciones de cualquier género son prohibidas en la provincia de la Holanda septentrional, y la población ha sido invitada a reanudar el trabajo.”

“De fuente competente alemana se comunica que el traspaso del poder ejecutivo en la Holanda septentrional a las autoridades militares está en correlación con los incidentes ocurridos en el barrio judío de Amsterdam, donde debieron adoptarse medidas contra cierto número de judíos a raíz del ataque a una patrulla de policía. Esas medidas fueron seguidas por el cese del trabajo en muchas usinas. Además, el número de personas arias, primeramente pro-alemanas, aumentaba sin cesar en el barrio judío de Amsterdam. La responsabilidad de los incidentes de estos últimos días recae en primer lugar sobre los elementos judíos y antialemanes. La resolución tomada por el General Christiansen tiene por objeto, ante todo, asegurar la actividad económica en Holanda.”

 

Fdo: Ricardo Olivera

 

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Fuente: AMREC, G.E., Exp. No. 183, 11940, Nota No. 134, Berlín, 19/03/43

[El 19 de marzo de 1943, Luti envía a la Cancillería argentina un extracto de la "protesta" que la Iglesia Católica y las Iglesias protestantes de los Países Bajos dirigen a las autoridades alemanas de ocupación con respecto, entre otras cuestiones, a la "persecución a muerte de los judíos neerlandeses".)

N° 134

Berlín, 19 de Marzo de 1943.

Señor Ministro:

La Iglesia católica y las iglesias protestantes de los Países Bajos acaban de dirigir al comisario del Reich, Sr. Seyss-Inquart, una protesta a propósito de las “repetidas violaciones de la justicia, de la persecución a muerte de los judíos neerlandeses, de la imposición de una concepción de la vida y del mundo en flagrante contradicción con el Evangelio de Cristo, del servicio de trabajo obligatorio como medio de educación nacional-socialista, de la violación de la libertad de las escuelas cristianas, del reclutamiento y envío por la fuerza de trabajadores holandeses con destino a Alemania, de la ejecución de rehenes, de la detención y mantenimiento en prisión de numerosas personas, entre las cuales varios miembros de las iglesias, ello en condiciones tales que algunos han hecho el sacrificio de sus vidas en los campos de concentración.”

La protesta se hace extensiva a los millares de jóvenes que, “como esclavos”, son detenidos sin razón alguna. “En todos esos actos, la ley de Dios ha sido constantemente violada”, continúa diciendo el mensaje, que ha sido leído y comentado en todas las iglesias el 21 de Febrero ppdo., tanto católicas como protestantes.

Fdo: Luis Luti - Encargado de Negocios a.i.

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Fuente: AMREC, G.E.,  1940, Exp. No. 183, Nota No. 129, Berlín, 14/05/43

[El 14 de mayo de 1943, el Encargado de Negocios de la Argentina en Alemania, Luis Luti, envía un informe sobre la situación de la Holanda ocupada. En el mismo, destaca el heroísmo del pueblo holandés y su resistencia ante el invasor. Además, precisa que es "particularmente enérgico y valiente en lo que toca al problema judío"; para ejemplificar lo que sostiene describe las actitudes solidarias de los holandeses frente a las persecuciones anti-judías.)

Nota N° 229.

Berlín, 14 de Mayo de 1943.-

Señor Ministro:

El semanario “Das Reich”, en uno de sus números de Marzo último habla de los “soñadores de occidente que esperan con impaciencia el establecimiento del segundo frente contra Alemania” y del “juego de paciencia” que la potencia ocupante debe realizar con perseverancia en diversos países. Como ya he tenido el honor de comunicar a V.E., en Febrero ppdo. las autoridades alemanas nombraron al jefe de los nacional-socialistas neerlandeses, Sr. Mussert, como “jefe del pueblo holandés”, instituyendo al mismo tiempo una “Secretaría política del Estado” compuesta de diez y ocho miembros. La reacción de los "soñadores" en el campo holandés no se ha hecho esperar: la oposición ha recrudecido y varios de los miembros de la “Secretaría política del Estado” han sido asesinados. La primera víctima fue el comandante de la “Legión Neerlandesa”, cuyo nombramiento tuvo graves consecuencias para los holandeses. No habiendo sido reemplazado, sus funciones son actualmente desempeñadas por el jefe de la policía secreta alemana, lo que dispensa de insistir sobre el carácter “neerlandés” de dicha legión.

La oposición ha sido enérgicamente secundada por el Gobierno de los Países Bajos, refugiado en Londres. Por la radio, ha prohibido a los funcionarios de Holanda, que colaboren con las autoridades ocupantes en todo aquello que afecte a los intereses holandeses. Las autoridades alemanas recurrieron entonces a los nacional-socialistas holandeses para reemplazar en sus funciones a los elementos opositores, entre ellos los miembros del clero, declarando que éstos son “instrumentos del bolchevismo”.

La población no ha cambiado de actitud y la resistencia contra el invasor se acentúa cada día más. Un gesto de las autoridades ocupantes lo prueba: acaba de prohibirse que los espectadores de los cines abandonen el local antes de que la exhibición haya terminado, suprimiendo en tal forma una de las últimas maneras de manifestar el descontento, que aún le quedaba a la población. Las demostraciones representan muy poca cosa para los alemanes, a quienes preocupa, antes que nada, la resistencia activa y pasiva de los trabajadores holandeses en su propia patria y en las usinas de Alemania. Aquí no se ignora que los obreros neerlandeses son el terror de las empresas industriales.

No hay ninguna medida de represión que no haya sido empleada por las autoridades ocupantes para triunfar de la resistencia que encuentran en la población. Los estudiantes han sido prevenidos de que si no firman “una declaración de lealtad” serán obligados a trabajar en Alemania. Recientemente se ha dictado una disposición según la cual deben entregarse a las autoridades los aparatos receptores de radio.

La resistencia holandesa se ha manifestado particularmente enérgica y valiente en lo que toca al “problema judío”, inexistente hasta antes de la guerra. La mayor parte de los holandeses que han sacrificado sus vidas o que sufren las crueldades de los campos de concentración lo han hecho por luchar contra la persecución de los judíos, afirma la Gazeta de Zürich y el Brüsseler Zeitung dice por su parte que la población neerlandesa no deja escapar ninguna ocasión para trabar la acción de la propaganda antisemita de los alemanes. Las gentes saludan ostensiblemente a los judíos en los lugares públicos, aún a los desconocidos; en los tranvías se les ceden los asientos, en los comercios son atendidos con toda cortesía y fuera de las horas que les están reservadas para sus compras y hasta se ha visto personas de inatacable origen ario, luciendo en el pecho la estrella amarilla impuesta a los judíos y hasta ahora nada permite prever que la actitud de los holandeses cambiará en tal sentido. El jefe de la policía alemana, Sr. Rauter empezó el 29 de Marzo último a aplicar severas penas a los holandeses que socorran o presten ayuda a los judíos y ha hecho publicar los nombres de los que han sido enviados a campos de concentración por el delito de haber protegido a judíos. Es así como, mediante la destrucción por la dinamita, se hizo volar el edificio del “Registro de la Población”, de Amsterdam, con lo que desaparecieron todos los documentos relativos a la población judía de la ciudad, que ascendía a algo más de 100.000 inscriptos, con lo que, la identificación de la población judía se hace casi imposible.

El último recurso de la propaganda alemana, el de los ataques aéreos de la R.A.F. contra objetivos holandeses, tampoco ha dado el resultado que se esperaba, pues la prensa holandesa y la radio de Londres informaron a la población que esos “raids” se realizaban siguiendo el consejo del Gobierno de los Países Bajos refugiado en la capital inglesa.

La población se mantiene inquebrantable en la resistencia y aguarda, soportando valientemente sus sufrimientos, que llegue el “día del hacha”, como se ha dado en llamar al día de la liberación.

Fdo: Luis Luti


NOTA

[1].- El propio Brebbia, en su nota siguiente (del 7 de junio de 1940) da la siguiente descripción de la situación de Holanda bajo la ocupación alemana: "En la historia de todas las guerras no se encontrará ejemplo de un país ocupado militarmente cuya población disfrute de la libertad de que goza el pueblo neerlandés bajo la dominación alemana. la vida de la nación no presenta el menor cambio en los hábitos y costumbres de la población. La conducta de las tropas alemanas es correctísima y el trato de las autoridades blando y obsecuente. La requisición de vehículos, caballos y alimentos no se impone como una contribución forzosa al país vencido. Las autoridades alemanas pagan lo que requisan... con bonos que tal vez se cobren algún día! Dentro de la estructura de la nueva organización burocrática, todos los funcionarios pertenecientes a la administración anterior desde los Subsecretarios a los cargos más modestos, continúan en sus puestos, sin excluir a los empleados judíos a quien se trata en el mismo plano de igualdad que a los demás funcionarios."



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