ARCHIVOS: Informes de las misiones diplomáticas argentinas sobre la política racista Alemania y los paises de la Europa ocupada (1933-1945)

    Polonia (1937-1945)


Fuente: AMREC, D.P. Polonia, 1937, Exp. 1, Nota No. 1, Gdynia, 14/07/37

[El 14 de julio de 1937, el Cónsul Marcos Savon informa al Canciller Carlos Saavedra Lamas sobre la situación en Polonia. La nota  incluye consideraciones sobre  los judíos en este país.(N. del C.)

Consideraciones de carácter político.(...)

Importancia del Vistula como vía de transporte para Polonia

(...)

Significado de la llamada “Semana del Mar” para Polonia

(...)

Problema semita

Se mantiene en pie este problema, y cobra cada día, caracteres de verdadera crudeza. Los ataques a personas y propiedades judías, continúan. En junio, a raíz de un hecho delictuoso cometido por un judío en la ciudad de Bretz Litowsk, se libró una verdadera batalla campal entre cristianos y judíos, en la que perdieron la vida numerosas personas.

Por otra parte, y a semejanza de lo que se estila en Alemania, se reunirá en setiembre próximo, un congreso de profesionales, en el que se discutirá la inclusión de una cláusula en los estatutos, por la que se prohíba a los judíos la entrada a las asociaciones de cristianos. Debo agregar que en los trenes el judío tiene lugar reservado. Todas estas medidas enconan los ánimos, y fatalmente se llegará a los pogroms de ante guerra. Acosado, el judío trata de emigrar, especialmente a Palestina, donde la situación de inestabilidad ha reducido considerablemente el éxodo, buscando el camino a la Argentina, donde sabe que al amparo de leyes liberales, puede vivir tranquilo. Esa emigración a la Argentina la favorecen las autoridades polacas, y más aún; se allanan todas las dificultades al judío para que pueda emigrar, cosa que he llegado a saber por conducto confidencial.

La corriente de judíos hacia la Argentina es bastante considerable. De acuerdo a las listas de pasajeros que obran en este Consulado, el 50% del pasaje durante el año 1936, lo constituía el judío. En este año ese porcentaje ha disminuido, pero se mantiene todavía alto, y soy de opinión que convendría que se opusieran más trabas a la inmigración de esa raza, que parte de Polonia animada del más profundo rencor hacia el cristiano, y dispuesto a cometer los mayores excesos. Además, no pasa semana sin que el gobierno polaco no allane centros de organizaciones comunistas, en las que la mayoría son judíos, cosa que mantiene en alarma a las autoridades.

En cuanto a la actitud adoptada por el gobierno paraguayo, de no permitir la entrada de judíos inmigrantes, cosa que se comprueba por las listas de pasajeros de tránsito que obran en este consulado, se comenta muy agriamente, puesto que perjudica los intereses del judío y del gobierno polaco, pero no deja de reconocerse que es una actitud que enaltece al pueblo paraguayo pues demuestra que está resuelto a defender su integridad.

Gdynia julio 14 de 1937.

Marcos A. Savon - Cónsul

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Fuente: AMREC, D.P. Polonia, 1937, Exp. 1, Nota No. 2, Gdynia,  10/10/37

[El 10 de octubre de 1937, el Cónsul en Gdynia continúa sus informes y apreciaciones sobre el "problema semita".(N. del C.)

Reservado

Informe

Condiciones políticas de Polonia

(Corresponde a oficio M-E-R-2)

Estado actual del problema polono-danziqués.

(...)

Situación interna de Polonia.

(...)

Problema semita.

Insisto sobre este punto, de capital importancia actualmente en Europa. Yo mismo, acostumbrado a la benignidad de las leyes argentinas, enteramente despreocupado de lo que en realidad significa el judío en la vida de las naciones, recién aquí, en presencia de los intensos antagonismos, de la cruda lucha, ya no por la conquista, sino por el mantenimiento del patrimonio, recién, repito, me he apercibido de la magnitud de este problema, que mantiene en verdadera efervescencia a estos países del Báltico. Toda la lucha gira sobre este eje, cualquiera sea la interpretación que se le dé, y cualquiera sea el ángulo de visión que se lo observe; y el judío comprende su verdadera situación, y busca países cuya temperatura política no sea tan ardiente, para él, como Europa del norte, y centro. La Argentina es siempre para el judío el país por excelencia, pues allí al amparo de leyes humanas y generosas, puede dedicarse a los más bajos menesteres, entre los que debe considerarse, como parte de su propia naturaleza, esa disposición hacia todo lo turbio, y especialmente a ser agitador profesional, para lo que revela una marcada inclinación. Insisto, como verdadero argentino, sobre el peligro que significa esa inmigración. La vida de diaria lucha aquí en Gdynia, me ha advertido; afirmo esto, pues todas las compañías que exportan a la Argentina, y que por lo tanto trabajan con mi consulado, son aparentemente polacas, pero sus dirigentes, sin excepción, son judíos, y sus procedimientos para conmigo son censurables, pues, y es algo que a mi me ha sorprendido: eligen siempre los caminos sinuosos, cuando lo recto, es por lo general, más corto.

Anteriormente hablé sobre este punto, que para mí es inagotable, después de todo lo visto y experimentado en este país. Por desgracia, Polonia se ha judeizado, y en nada va la zaga de los judíos.

Gdynia, octubre 10 de 1937.

Marcos A. Savon - cónsul

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[El 13 de noviembre de 1937, Rodolfo Freyre, informa a Carlos Saavedra Lamas, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, sobre la ceremonia en la que presentó sus credenciales como Enviado Extraordinario de la República Argentina. Además, comenta el diálogo mantenido con el Primer Magistrado de Polonia sobre la emigración de polacos a la Argentina y el "aumento significativo de judíos polacos", en dicho flujo migratorio. En la conversación, se mencionan tanto la posibilidad del "traslado de los judíos a Madagascar" como las opiniones de Freyre con respecto a la inmigración de israelitas a la Argentina. (N. del C.)

 

Confidencial

Nota N° 28

Varsovia, 13 de Noviembre de 1937.

Señor Ministro:

Conforme lo anuncié a V.E. en mi oficio anterior, en el día de ayer presenté credenciales ante el Excmo. Señor Presidente de Polonia, Dr. Ignacio Moscicki. En esa ceremonia fui acompañado por el Director de Protocolo, señor Carlos Romer, por el Ayudante de Campo del Presidente de la República, Capitán Roszkowski y por el Consejero de esta Legación, señor José A. Caballero y conducidos en dos automóviles del Ministerio de Relaciones Exteriores al castillo donde habita el Primer Magistrado. Frente a esta residencia, un batallón presentaba armas a nuestro paso y escuchamos el sonido de los clarines al descender de los automóviles. Al pie de la escalera del castillo nos recibió el Comandante de la guardia y un alto empleado del Protocolo. Llegados a la sala “Canaletto” nos saludó el Consejero de la Casa Civil del señor Presidente, señor E. Zajewski, Secretario de Embajada, Conde Morshin y el General Schally. Instantes más tarde entraba en la sala de audiencias donde se encontraba el señor Presidente rodeado del Subsecretario de Relaciones Exteriores, señor Szembek y de otros dignatarios de alta categoría administrativa. Con anterioridad había sido prevenido de la enfermedad del señor Ministro de Relaciones Exteriores, noticia que confirmó la prensa local en esa misma fecha. El Director de Protocolo, en voz alta, hizo mi presentación al señor Presidente, después de lo cual inicié la lectura del discurso que incluyo a la presente como anexo numero 1. Posteriormente entregué la carta de retiro de mi antecesor y la carta que me acredita en el alto carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante el gobierno de Polonia. De inmediato, el Primer Magistrado, Dr Moscicki leyó el discurso cuya traducción acompaño anexada con el numero 2. Concluido este acto, el señor Presidente me invitó a pasar a otra sala en compañía del Subsecretario de Relaciones Exteriores, quien actuó de intérprete en la conversación sostenida en esa audiencia. Pasadas las primeras frases de cortesía y llevado al tema por el propio señor Presidente, conversamos respecto a la emigración de polacos a la Argentina. Valiéndome de circunstancia tan propicia, creí de mi deber encarar el asunto en su verdadero aspecto, es decir, en la faz práctica para nosotros o sea en las dificultades que esa emigración nos provoca. Expresé en concepto general, la opinión favorable que merecían en la Argentina los inmigrantes calificados, lo que obtenían inmediatamente de llegar a nuestro territorio las más positivas facilidades para desplegar sus conocimientos como agricultores o artesanos. Por el contrario, proseguí, los que no reúnen esas condiciones tienen que sufrir la concurrencia o el cotejo con otros inmigrantes de distintas nacionalidades que, asimismo necesitados de trabajo, llegan a nuestras ciudades y desalojan de sus posiciones a los menos aptos o indolentes. Estos últimos, añadí, en algunos casos, amargados por la miseria se convierten en elementos indeseables en nuestra sociedad y en otros casos, se convierten en propagandistas de ideas políticas disolventes y contrarias al medio en que actúan y a la constitución y a las leyes del país que los ampara. Mientras expresaba mi pensamiento, el señor Presidente que entiende perfectamente el francés pero que necesita intérprete para hacer conocer el suyo en ese idioma, me observaba con creciente atención y me interrumpía con palabras de estímulo y solicicitando mayores datos. Por eso me fue más fácil entrar a tratar el asunto que me proponía desde que se abordó el tema. Y dije: los inmigrantes de Polonia se caracterizaron en los primeros contingentes que arribaron a nuestros puertos, por sus tendencias a los trabajos agrícolas, amoldándose sin inconvenientes a las condiciones de vida y métodos de labores del país. La mayor parte de ellos gozan hoy en mi patria de un holgado bienestar que se extiende a otros familiares llamados posteriormente de Polonia. Sin embargo, añadí, en los últimos quince años, nosotros observamos con pesar la introducción de emigrantes polacos que no llenan las condiciones exigidas por nuestra Constitución, aun cuando su número es relativamente escaso. Además hice notar, remarcándolo, que los Cónsules argentinos de esta jurisdicción me informaban del aumento significativo de la emigración de judíos polacos a la Argentina.

A medida que efectuaba una pausa en mi exposición, el Señor Subsecretario, Szembek traducía al idioma polaco un resumen de lo escuchado, pero el señor Presidente se adelantaba manifestándome por el intermedio del mismo Señor Szembek, la comprensión íntegra de mi pensamiento. La síntesis de lo traducido por el Señor Subsecretario, como expresión de la palabra del Primer Mandatario, es lo siguiente: “Que el gobierno de Polonia se preocupaba en organizar una emigración dirigida; que se estaba tramitando con el gobierno de Francia la manera de solucionar el problema originado a Polonia por su población judía (cerca de tres millones), creyendo en la posibilidad del traslado de éstos a Madagascar; y que él deseaba se mejorase en lo sucesivo la calidad de los emigrantes que salen de Gdynia para Buenos Aires, dadas las inmejorables condiciones que brinda un país de extenso territorio, con suelo fértil y reducida población”. El Subsecretario Szembek manifestó también a nombre del Señor Presidente: “Que los Cónsules de la Argentina en Polonia podían rechazar de la lista de pasajeros a todos los emigrantes judíos”. Al escuchar esta última declaración, hecha tan espontáneamente por el Presidente Moscicki, repetila, subrayando los términos y concediéndole a las palabras todo el alcance y resalto que ellas contienen. Así es, Señor Ministro, el Presidente de Polonia comprende, acepta y da iniciativas para que no se admita en otro país a inmigrantes judíos; sin embargo, en la Argentina, bajo el imperio de una Constitución que abre las puertas de su territorio a los hombres libres que lleguen a trabajar su suelo, se introducen los israelitas desalojados de las cultas naciones europeas como consecuencia de su repudio a las labores rurales y por sus deshonestos hábitos de comercio. El gobierno argentino debería tomar medidas al respecto, y, una de ellas, podría ser la que aconseja el Presidente de Polonia.

La extensión que concedo al relato de la audiencia con el Dr. Ignacio Moscicki, coincide con lo prolongado de esa entrevista prorrogada en su desarrollo por el benevolente interés revelado por el Señor Presidente.

A la salida del castillo fui despedido con el mismo ceremonial que a la entrada en él; y acompañado por el Director de Protocolo, Ayudante de Campo del Señor Presidente de la República y Consejero de esta Legación nos trasladamos junto a la tumba del Soldado Desconocido frente a la cual rendía armas a nuestro paso un regimiento de infantería, el que se mantuvo en esa posición mientras el suscripto depositaba una corona de flores en el pedestal del monumento y mientras firmaba el libro de registro de los visitantes. (Bajo anexo numero 3 envío una fotografía de esta ceremonia.) Poco después nos dirigimos al Hotel Europejski, donde resido y en el que atendí debidamente a mis acompañantes y les agradecí las atenciones que me dispensaron.

Fdo: Rodolfo Freyre

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Fuente: AMREC, G.E., Tomo II, 1939, Exp. 18, Nota No. 479, Berlín, 17/09/42

[Desde Berlín, Luis Luti, el Encargado de Negocios Interino de la Embajada Argentina en Alemania, advierte e  insiste  en informar al Canciller argentino, Enrique Ruiz Guiñazú, sobre la peligrosa situación por la que atraviesan los judíos que son deportados. Sostiene  que "hay una evidente contradicción en lo que afirma el Gobierno General, pues mientras dice que los judíos y los polacos son deportados, no dicen dónde.” (N. del C.)

Nota Nº 479

Berlín, 17 de Setiembre de 1942.

Señor Ministro:

Al terminar el tercer año de guerra que empezó, como es sabido, con el ataque fulminante de Polonia, destruida y aniquilada en tres semanas, el Reich se anexó las más valiosas regiones industriales y agrícolas y desde 1941, la antigua Galitzia austríaca que fue ocupada durante un corto tiempo por los rusos, ha sido igualmente incorporada al territorio alemán. La estructura actual de la Gobernación General —título que se da a la parte del territorio ocupado por el Reich— no puede compararse con el Estado que existió hasta los primeros días de Setiembre de 1939. La parte del territorio anexado tiene una superficie de 150.000 kilómetros cuadrados con una población que se calcula en 18 millones. La antigua Polonia tenía 380 mil km2 y 33 millones de habitantes. El Gobierno General confiesa que de ese territorio han sido deportados los polacos y los judíos, como estos últimos lo han sido en todos los países ocupados y actualmente se los está expulsando del territorio francés. En lo que se refiere a la expulsión de judíos, hay una evidente contradicción en lo que afirma el Gobierno General, pues mientras dice que “los judíos y los polacos son deportados” —no dicen donde— los judíos de Alemania y de los territorios ocupados son enviados a Polonia, Bohemia y Moravia, a menos que por “Polonia” se entienda el territorio del antiguo Estado cedido los Soviets y ocupados posteriormente por el Reich, aun cuando se sabe que existen Ghettos en Lublin y otras regiones del llamado Gobierno General. En este territorio la agricultura es la principal actividad y los proletarios campesinos luchan contra todas las dificultades para procurarse los medios de subsistencia, pues las autoridades alemanas se preocupan, ante todo, del aprovisionamiento de las tropas, cuyo avance en Rusia significa un sinnúmero de exigencias en el dominio de la alimentación como en el de los transportes. Conviene recordar aquí que la antigua Polonia exportaba en grandes cantidades productos agrícolas, carne, manteca y huevos. Cuando se hizo el reparto del país, Alemania se adjudicó más de la mitad del territorio sembrado de trigo y centeno, dos tercios de los cultivos de papas y dos quintos de beteravas.

El conocido diario “Berliner Börsen Zeitung” dice que la organización establecida de acuerdo con las directivas del Führer funciona con un reducido número de agentes alemanes, facilitándose la tarea en razón de los capitales proporcionados por los monopolios, pues a los del tabaco, sal, alcoholes, bebidas y juegos de azar, se han sumado los del petróleo y de los fósforos. Los recursos más importantes los proporciona el tabaco. Las grandes plantaciones hállanse en las regiones de Cracovia, Lublin y en Galitzia y bastan para el consumo del Gobierno General, habiéndose podido enviar ciertas cantidades a Alemania. Se trabaja también empeñosamente en la explotación de las minas de sal que, en razón de la recuperación de la potasa, son de gran utilidad para la agricultura y lo propio se hace para desarrollar la producción de petróleo en Galitzia.

Fdo: Luis Luti - Encargado de Negocios a.i.

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Fuente: AMREC, G.E., Tomo II, 1939, Exp. 18, Nota No. 82, Berlín, 23/10/42

[El 23 de octubre de 1942, Luis Luti, Encargado de Negocios Interino de la Embajada Argentina en Alemania, le informa nuevamente a  Enrique Ruiz Guiñazú, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, su sospecha respeto del destino final de la deportación de judíos. Señala que "se ignora qué tratamiento se da a los judíos en la Gobernación General".

Nota Nº 82

Berlin, 23 de Octubre de 1942.

Señor Ministro:

El “Krakauer Zeitung”, en un artículo recientemente aparecido habla de la situación jurídica del Gobierno General, desde la desaparición del Estado creado por el Tratado de Versalles. Desde el 26 de octubre de 1939 se sustituyó la administración militar de la antigua Polonia por una administración civil, bajo la denominación de “Gobierno General de los territorios polacos ocupados”. En su declaración del 6 de octubre del mismo año, el Canciller Hitler anunció que el Estado Polaco no volverá a resurgir, pasando a formar parte de la administración del Reich, sin que se haya producido la anexión. La nueva forma jurídica de esos territorios se ha ido reforzando y si hasta el principio de la contienda con la U.R.S.S. representaba algo así como un puente entre Alemania y Rusia, esa situación se ha mantenido hasta el presente y el Gobierno del Reich piensa que esa debe ser su función: la de servir de enlace entre el centro de Europa y las extensiones del Este sometidas hasta ahora al Gobierno de Moscú. “El Gobierno General —dice el oficioso ‘Dienst Aus Deutschland’— es necesario como exclusa entre el Reich y el antiguo Oriente ruso.” El Gobierno General cuenta actualmente con 17 millones de habitantes y aumenta continuamente con los numerosos judíos que se deportan no sólo de Alemania sino también de algunos territorios ocupados y hasta de la Francia libre. Hasta el presente se ignora que tratamiento se da a los judíos en la Gobernación General y las modalidades del trabajo forzado a que están sujetos. En cuanto a los polacos, se sabe que los derechos de que gozan son muy limitados y siempre y en cualquier circunstancia, inferiores a los que tienen los pobladores alemanes.

Fdo: Luis Luti - Encargado de Negocios a.i.

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[El 2 de marzo de 1943, Luti envía un nuevo informe al Ministerio, referente a la situación de los judíos y los polacos bajo la ocupación alemana. (N. del C.)

N° 104

Berlín, 2 de Marzo de 1943.

Señor Ministro:

Algunos órganos de la prensa sueca vuelven a ocuparse de la trágica situación de Polonia, recordando que los territorios del Este y del Sud fueron anexados al Reich por decreto del 16 de Octubre de 1939, constituyéndose con el resto del país (100.000 km2), una “Gobernación General” que cuenta con 10 millones de habitantes, bajo la autoridad del Ministro Hans Franck, quien al hacerse cargo de su puesto, en Diciembre del mismo año, expuso en la siguiente forma el principio en que se basaría su administración: “Es de derecho todo lo que es útil al pueblo alemán, e ilegal todo aquello que puede perjudicarlo”. Esa máxima ha sido desde entonces aplicada en la letra y en el espíritu. La población polaca de los territorios anexados, que sumaba casi dos millones, ha sido expropiada sin recibir compensación alguna y transferida al territorio de la “Gobernación General” que contaba con un exceso de población, agregándose a esa cifra los centenares de miles de judíos que han sido deportados de todos los países ocupados por Alemania y que han sido confinados especialmente en la región de Lublin, en condiciones difíciles de imaginar. Se asegura que en las ciudades, los “ghettos” medioevales están rodeados por altas murallas y que el acceso está estrictamente prohibido a las personas de raza aria. En cambio, medio millón de alemanes del Báltico y del Reich se han instalado en Polonia, posesionándose de las casas previa expulsión de sus legítimos propietarios. La prensa alemana ha publicado fotografías idílicas de la vida de los nuevos colonos que deben “desmontar la gleba del Este”.

La población polaca propiamente dicha sirve de reserva de la mano de obra que exige el Reich para intensificar la producción de guerra y es así como más de un millón de polacos trabajan en Alemania. A pesar de su miserable condición, pues el tratamiento que se les da y los salarios que reciben son inferiores a los de los trabajadores de otros territorios ocupados, están en mejor situación que sus compatriotas del “Gobierno General”, devastado por el hambre.

Al igual que los judíos, los polacos están obligados a llevar en Alemania, un signo distintivo exterior que sirve para reconocerlos, como a los que proceden de los territorios del Este se les aplica la palabra “Oost” en el lado derecho de sus ropas. Así, en tal forma, puede identificarse con toda facilidad a los que proceden de un país que el Reich condena a la ignominia y hace culpable, conjuntamente con los Estados que garantían su soberanía, del estallido de esta guerra.

Cualquier manifestación de la cultura nacional es prohibida, pues Polonia “ha perdido, por su incomprensión, el derecho a una existencia nacional”. A estas palabras el Gobernador Franck agrega que: “Los polacos no tienen ninguna necesidad de escuelas y su país debe ser transformado en un desierto intelectual (eine intelektuelle Wüste)”. El propósito confesado del Gobierno del Reich es hacer de la nación polaca un pueblo de obreros manuales, imaginándose que la destrucción del elemento intelectual ocasionará la desaparición del espíritu nacional. En consecuencia, todas las escuelas superiores, universidades, museos, bibliotecas y centros de cultura, han sido clausurados. Los ciento sesenta y seis profesores de la universidad de Cracovia han sido detenidos y enviados a un campo de concentración en Oranienburg.

Dentro de ese mismo espíritu la potencia ocupante lucha contra la Iglesia católica de Polonia. Con tal motivo el Cardenal Hlond ha dirigido dos informes al Papa, quien, en su mensaje del 1° de Enero de 1940 expresaba ya su dolor ante “esa afrenta a la conciencia moral de la humanidad”. Si es una verdad que la clase intelectual y el clero han sido las primeras víctimas de la ocupación, no es menos cierto que en la actualidad no se encuentran ni médicos, ni abogados, ni maestros, jueces e ingenieros polacos en los territorios anexados, poblados antes de 1939 por nueve millones de polacos. Muchos han “desaparecido” y los que quedan vegetan miserablemente con sus familias en el Gobierno General en la más negra miseria. La acción de nivelamiento intelectual se realiza de manera sistemática: las estatuas de polacos célebres, tales como la de Kosciusko, han desaparecido; las obras de Sienkiewicz han sido retiradas de la venta, la música de Chopin, el más nacional de los compositores polacos, no puede ejecutarse, etc. Sin embargo, no son tan sólo los alemanes los que han cometido toda clase de atropellos. Los rusos, por su parte, han deportado, principalmente a Siberia, a cerca de dos millones de polacos, de modo que, si Polonia vuelve a resucitar como nación, su población contará con un déficit de 3 a 4 millones en relación con la que existía antes de 1939.

Fdo: Luis Luti - Encargado de Negocios a.i.

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[El 25 de junio de 1943, Luti  envía una nota al Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina, Segundo R. Storni, en la que precisa que "el camino en que se encontraban los judíos deportados y los habitantes judíos de Polonia conducía a su ruina y aniquilamiento". En este informe, también da cuenta del levantamiento del Gueto de Varsovia y hace referencia al campo de concentración en Treblinka. (N. del C.)

Nota Nº 275

Reservada

Berlín, Junio 25 de 1943.

Señor Ministro:

En el transcurso de los últimos años ha recordado Hitler repetidas veces, que en su discurso del 1° de setiembre de 1939, con motivo de la apertura del Reichstag, había anunciado el aniquilamiento y la extinción de los judíos en Europa. Hace algunas semanas aseguró el Dr. Goebbels, en el “Reich”, que ninguno de los pronósticos de Hitler se confirma “con tal seguridad fantástica y en forma tan automática” como precisamente ésta. El régimen nacional-socialista tenía el poder para realizar este pronóstico y el énfasis, con el que sus portavoces buscaban su consumación, se consideraba como un presagio de mal agüero al darse a conocer las noticias referentes a la deportación de los judíos de Alemania y de los territorios ocupados en el oeste de Europa hacia el Este. Aquí desapareció la caravana de estos desdichados en las masas anónimas de los judíos polacos. Las palabras de Hitler y de Goebbels no permitieron duda alguna, de que el camino en que se encontraban los judíos deportados y los habitantes judíos de Polonia, conducía a su ruina y aniquilamiento en una u otra forma. Pero ahí, adonde se encuentra el “absoluto poder”, el poder del que habló Jacobo Burckhardt y cuyo despiadado despotismo, con el que se impone en la Europa oriental, quizá ni siquiera sospechó, ahí pues, no se revela secreto alguno, sino que se acrecienta su carácter terrible con el atributo del silencio y con la presión a guardar silencio. Este poder controla todo y es él mismo incontrolable. Este ha ejecutado sus planes, de los que quizá no corren más que rumores entre los que no están iniciados en ellos, mucho antes de que el mundo haya obtenido un conocimiento fragmentario de los sucesos, basado en noticias aisladas que cunden por verdadera casualidad, pero que son muy diferentes al cuadro que muestran los verdaderos hechos.

De una serie de comunicaciones y manifestaciones que se han dado a conocer en los últimos meses y semanas, se desprende, que la lucha del régimen nacional-socialista contra los judíos, en la que priva a estos de sus derechos, los deporta y los encierra dentro de los ghettos, ha adoptado en un ritmo acelerado tales formas, en las que ya no vale nada más que la eliminación de los judíos por medio de la violencia. Sin embargo, se reciben paulatinamente algunos informes, cuyo origen puede ser comprobado y cuyo contenido ha sido revisado y controlado en cuanto es posible, dadas las actuales circunstancias, por exponentes polacos o judíos, conscientes de su responsabilidad. Tales informes no pueden valuarse bajo las reglas que sirven de norma en situaciones normales. Por tal motivo se adopta una absoluta reserva en lo que se refiere a las cifras que están por mencionarse; en lo general se trata en estos informes de relatos, los que no hay que pasar por alto.

El total de los habitantes judíos en los territorios ocupados de Polonia, alcanzaba la cifra de 3 1/2 millones; el número de judíos que fueron deportados paulatinamente de otros países a Polonia, se calcula en aproximadamente 700.000 almas. Ya en el invierno 1939/40, pocos meses después de la derrota de Polonia, había dispuesto Alemania la instalación de los ghettos que fue puesta en acción enseguida, erigiendo muros en su derredor para aislarlos del resto de las ciudades. En los ghettos, especialmente en el de Varsovia, se notó bien pronto una violenta aglomeración. La agencia de noticias polaca “Pat”, en Londres, cifra la cantidad de judíos que han sido instalados en el ghetto de Varsovia en 600.000, entre estos 350.000 que habitaban en esta ciudad y el resto procedentes de otras poblaciones. Se informa, que de vez en cuando se transportó una parte de los ocupantes del ghetto varsoviano con rumbo desconocido, sustituyendo estos grupos de judíos con otros que se instalaban en su lugar. Por tal motivo representó el ghetto de Varsovia, desde hace 1 1/4 años, una estación de tránsito por la cual pasó una cifra mucho mayor de judíos de los que fueron instalados ahí originalmente. Según informes proporcionados por autoridades judías, ha disminuido la población judía en Varsovia, en el período terminado el 1° de abril del presente año, aproximadamente a una décima parte de la cantidad original de judíos que fue instalada en este ghetto. Ultimamente se registró un violento choque entre el resto de los judíos en el ghetto de Varsovia y las tropas alemanas, según se sabe por informes procedentes de varias fuentes y que se han recibido en las últimas semanas. Según las comunicaciones que existen de momento, se dedicó la SS, a principios de mayo, a deportar a los judíos que se encontraban en Varsovia. Al iniciarse esta tentativa, emprendieron los judíos la lucha, pues se habían puesto en posesión de armas de fuego, se atrincheraron en el ghetto y opusieron resistencia a la SS. Un sinnúmero de judíos fueron muertos; muchos otros sucumbieron en las llamas que devoraban las habitaciones, otros fueron capturados y fusilados, entre ellos los miembros del consejo de Varsovia. Las batallas que duraron un cierto tiempo, han llegado mientras tanto a su fin. La agencia “Pat” menciona la noticia que difundió una emisora de radio secreta, según la cual ya no se encuentran más que unos cuantos miles de judíos escondidos en el ghetto de Varsovia.

Después de esta violenta disolución del ghetto de Varsovia, en la que también sufrieron pérdidas las tropas de la SS, se dedicaron los alemanes, según informa la agencia “Pat”, a la “liquidación” de los ghettos de las pequeñas ciudades en las provincias, de los que fueron deportados los judíos. En este comunicado se mencionan las siguientes ciudades: Frasnik, Zaklikow, Lublin, Zavichost, Biala Podlaska, Jedresejow, Iukow, Sokolow y Rawa Ruska. La agencia de noticias del gobierno polaco, en Londres, hace especial mención de un campo de concentración, situado al margen de la vía ferroviaria Varsovia-Bialystok, y que se denomina “campo Treblinka”. Este está equipado con cámaras especiales, en las que se encierran a los judíos para asfixiarlos.

Se desiste de mencionar aquí las cifras que aparecen en los comunicados que se refieren a las poblaciones y los sucesos arriba expuestos, pues se considera que, dada la situación que reina, sería imposible constatar la verosimilidad de su exactitud. Las organizaciones judías polacas creen, que la cifra de los habitantes judíos, inclusive los deportados hasta abril 1943, ha disminuido hasta restar solo una décima parte de ellos. Este cálculo debe, desde luego, basarse únicamente en una impresión general, en vista de que nadie puede formarse una idea precisa sobre los grupos aislados de los deportados, su número y su paradero.

Fdo: Luis Luti - Encargado de Negocios a.i.

 

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