ARCHIVOS: Informes de las misiones diplomáticas argentinas sobre la política racista Alemania y los paises de la Europa ocupada (1933-1945)

    Rumania (1938-1945)


Fuente: AMREC, D.P. Rumania, 1938, Exp. 1, Nota No. 18, Bucarest, 7/04/38

[El 7 de abril de 1938, Enrique Amaya, Enviado Extraordinario de la República Argentina en Bucarest remite al Ministro Interino de Relaciones Exteriores y Culto, Manuel R. Alvarado, la nómina  del nuevo gabinete de Rumania y hace consideraciones sobre la situación de los judíos en ese país y sobre las medidas "draconianas contra los judíos".(N. del C.)

Nota N° 18

Bucarest, Abril 7 de 1938

Señor Ministro:

Tengo el honor de informar a V.E. que el nuevo Gabinete de Rumania ha quedado formado como sigue:

(...)

A raíz de la renuncia del Gabinete presidido por el Señor Tatarescu, el Rey clausuró las Cámaras estableciendo una dictadura real y llamó a los Señores Octavian Goga y A. C. Cuza, Jefes del Partido Nacional Cristiano, quienes constituyeron un Gabinete con elementos del Partido Nacional Cristiano y el Frente Rumano.

El Señor Goga al día siguiente de su ascensión al poder, eximió de impuestos a los campesinos y rebajó el precio de los artículos de primera necesidad como la sal, el petróleo, pan negro, azúcar y la 3ª clase del ferrocarril y dictó medidas draconianas contra los judíos, clausurando sus periódicos, retirando los pases libres de ferrocarril a todos los periodistas judíos y decretando su expulsión de todos los cargos públicos, etc. etc.

Esta medida violenta, trajo como consecuencia una fuerte reacción sobre todo en la banca y el comercio, donde predomina el elemento judío por excelencia, obligando al Señor Goga a volver sobre sus pasos hasta caer al fin, exclamando según la versión de los diarios: “Venciste Israel”.

A este Gabinete sucedió otro presidido, como establece la Constitución, por el Patriarca Miron Cristea, quien llamó a su lado a todos los ex Presidentes de Consejo nombrándoles Ministros de Estados sin cartera, con excepción del Señor Tatarescu, quien fue designado interinamente encargado de la Cartera de Relaciones Exteriores. De este Gabinete no aceptó formar parte ni el Señor Octavian Goga ni el Señor Juliu Maniu, Jefes del Partido Nacional Cristiano y Nacional Paisano, respectivamente.

Pocos días duró este Gabinete que fue reemplazado por el actual, debido a la lucha entablada con el Partido “Todo por la Patria” y demás partidos, quienes bregaban por el restablecimiento de los derechos políticos, a fin de poder llegar al Gobierno. Estas luchas que amenazaban llevar al país a una guerra civil, pues ya en distintas localidades se habían producido tumultos, atentados e incendios, obligaron al Rey a disolver los partidos políticos y a formar un Gabinete administrativo y de unión nacional, para lo cual se amenazó con destituir a todo funcionario que no renunciara, en forma expresa y categórica, a formar parte de cualquier partido político.

Fdo: Enrique Amaya

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Fuente: AMREC, G.E.,  19400, Exp. 233, Nota “Reservada” No. 89, Bucarest, 3/07/40

[En una nota de carácter reservado, remitida a la Cancillería argentina el 3 de octubre de 1940,  Enrique Amaya, Enviado Extraordinario de la República Argentina en Bucarest, describe las consecuencias de la ocupación rusa de las provincias de Besarabia y Bucovina. En dicho informe, destaca la emigración de los judíos rumanos a Besarabia en términos peyorativos  para los refugiados. (N. del C.)

Reservada

Nota N° 89

Bucarest, Julio 3 de 1940.

Señor Ministro:

A raíz de los acontecimientos de que informé a V.E. por mis telegramas Nos. 7, 8, 9 y 10, Rumania está viviendo una vida de sobresaltos y pasando por momentos sumamente críticos.

Como consecuencia del ultimátum ruso y puede decirse simultáneamente, las tropas soviéticas hicieron su incursión en las Provincias de Besarabia y de Bucovina con elementos motorizados y numerosos tanques, produciéndose ligeros choques entre ambos ejércitos, no pasando a mayores por las órdenes impartidas de inmediato por el Estado Mayor al ejército rumano de replegarse sin ofrecer resistencia.

La consecuencia inmediata de la entrada del ejército rojo en Besarabia, fue la apertura de las cárceles, donde se encontraban detenidos numerosos comunistas, pues en esta provincia estaba radicado el foco principal. Este elemento ya en libertad comenzó a insultar a las tropas rumanas que se retiraban, apedreándolas y arrojando sobre ellas toda clase de proyectiles, dedicándose después al saqueo de las casas de comercio y de las particulares, no permitiendo a la población civil rumana que huía, traer absolutamente nada consigo. Esto como es natural, produjo una reacción que dio como resultado batallas campales, donde hubo varios muertos y numerosos heridos. En la opinión pública rumana, ello causó viva indignación, pues fue atribuido al elemento judío tan abundante en esas provincias, como represalia por la franca persecución de que son objeto desde la creación de la nueva agrupación política “Partido de la Nación”, el que abrigando en su seno numerosos elementos de la antigua “Guardia de Hierro”, excluye del mismo a los judíos, lo que trae aparejada la prohibición para los mismos de ejercer toda profesión liberal o formar parte de cualquier firma industrial o gran empresa.

Se hace ascender hasta 10.000 el número de judíos que han emigrado a Besarabia y día a día la Legación Soviética, se halla asediada por centenares de personas de aspecto repulsivo que formando una enorme cola, esperan la visación de sus documentos, para trasladarse a Besarabia.

La estación del Norte presenta un aspecto desolador: trenes que llegan trayendo refugiados y heridos de Besarabia y Bucovina, trenes que salen con las tropas movilizadas hacia la frontera y cuyos familiares concurren a despedirlos, agregándose a esto el hacinamiento de los judíos y comunistas que emigran de Bucarest, con la autorización policial y el visto bueno de la Legación Soviética. Se han formado numerosas ligas para la protección y asilo de los refugiados, además de las medidas de todo orden adoptadas por el Gobierno, quién ha dispuesto su alojamiento en todos los edificios de su propiedad, que cuentan con alguna capacidad.

Tanto la prensa rumana como la radio, continúan bajo censura, así que sólo trasciende al público lo que interesa que sepa, pero no se puede evitar que las radios extranjeras trasmitan toda clase de informaciones, no siempre ajustadas a la verdad y que se refieren a entrada de tropas húngaras en Transilvania o búlgaras en Dobrodgea, sin omitir algunas veces, nuevos apetitos soviéticos sobre Rumania.

Durante varios días hasta hoy inclusive, se decretó duelo nacional, clausurándose todas las salas de espectáculos y suprimiéndose las orquestas de todos los restaurantes y cafés, los que deben cerrar a las 23 horas. Los teatros y cinematógrafos que desde mañana reanudarán sus actividades, deben también cerrarse a las 23 y la circulación de ómnibus y tranvías cesa a las 23 y 30. Las luces de la ciudad son apagadas en su mayoría, quedando en las esquinas sólo una pequeña luz azul.

Patrullas armadas recorren las calles deteniendo a los transeúntes para comprobar su identidad, conduciendo a la policía a toda persona, hombre o mujer que por casualidad hubiere olvidado su documentación.

Se anuncia para dentro de poco un nuevo cambio de Gobierno.

Fdo: Enrique Amaya

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Fuente: AMREC, D.P. Rumania, 1941, Exp. 1, Nota No. 9, Bucarest. 27/01/41

[El 27 de enero de 1941, Amaya informa al Ministero de Relaciones Exteriores y Culto, Julio A. Roca, sobre el caos general y los ataques contra hebreos ocurridos durante el mes de enero en Rumania, generados por el Partido Legionario, vinculado al gobierno de dicho país. (N. del C.)

M.R.E. Nº 9

(2 anexos)

Bucarest, 27 de enero de 1941

Señor Ministro:

El caos en que ha vivido Rumania durante últimos cinco meses ha llegado a su punto culminante en los diez días próximo pasados, habiéndose desarrollado en ese peróodo hechos para cuya descripción haría falta una pluma extraordinaria con el fin de dar a V.E. una idea aproximada de la magnitud de los acontecimientos.

El día 18, en circunstancias en que un Mayor del ejército alemán salía de un restaurante, fue asesinado en la vía pública por un sujeto que después se supo, era de nacionalidad griega. Los móviles del crimen aún se mantienen reservados.

El Partido Legionario aprovechó la oportunidad para acusar al Gobierno rumano de complicidad en semejante hecho, originándose inmediatamente manifestaciones que exigían un Gobierno íntegramente legionario que tuviera como jefe al entonces Vice Presidente del Consejo de Ministros, Señor Horia Sima, cuyo paradero actualmente se desconoce.

Paralelamente a ello los diarios de la capital publicaban artículos en los que incluían listas de las personas cuyas cabezas el partido legionario clamaba. Figuraban entre otras, el General Ion Antonescu, Presidente del Consejo de Ministros, el Señor Alejandro Cretzianu, Ministro de la Economía Nacional y el Señor M. Rosianu, Subsecretario del Ministerio del Interior, acusados todos ellos de actividades judío-francmasonas, inadmisibles en personas de esa categoría.

El motivo esencial de pedir la muerte del Señor Rosianu residía exclusivamente en el hecho de haber, este bravo funcionario, salvado la vida de un gran número de personas que irremediablemente habrían sido muertas durante los acontecimientos que relaté a V.E. en mi nota número 159, de fecha 28 de Noviembre de 1940, y que culminó con el asesinato en masa de sesenta personalidades detenidas en la cárcel de Jilava.

Por anexo remito a V.E. traducción íntegra de los panfletos aparecidos en todo el país y que a mano abierta repartían entre la población miembros del Partido Legionario algunos de ellos de ocho y diez años, instruidos y empapados durante los cinco últimos meses en ideas de venganza y de crimen.

Tal fue el descontento que se manifestó en la población, que el Presidente del Consejo decidió tomar medidas preventivas para el caso en que sucedieran hechos de mayor gravedad lo que desgraciadamente se produjo a las pocas horas.

Como primera medida, fueron destituidos todos los comisarios de policía del país poniendo al mando de las Jefaturas a jefes y oficiales del Ejército.

Al mismo tiempo, y basándose en actividades turbias del Ministro del Interior General Petrovicescu, la Presidencia del Consejo solicitó su renuncia siendo reemplazado por el Gobernador Militar de Bucarest, General Popescu.

El día martes 21, el Partido Legionario organizaba amplias demostraciones en la Capital gritando: “Queremos Horia Sima. Queremos Horia Sima”.

Simultáneamente y dada la magnitud de estas manifestaciones, se tomaron medidas de orden militar en los puntos estratégicos de la ciudad observándose un gran despliegue de tropas y el emplazamiento de ametralladoras por doquier.

El choque parecía inminente, pero en un desesperado esfuerzo para evitar todo derramamiento de sangre, el General Antonescu hizo un emocionante llamado a los exaltados que tuvo como único eco la aparición inmediata de panfletos contra él a quien acusaban de traidor a la Patria y a la causa legionaria.

A las tres de la tarde del mismo día, un grupo de manifestantes disparó algunos tiros contra el Ministerio de Relaciones Exteriores en cuyo primer piso se encuentra instalada desde hace dos meses, la Presidencia del Consejo.

Durante esa noche tanques y camiones militares patrullaron la ciudad dando indudablemente la impresión de que el ejército apoyaba y era leal a la causa del General Antonescu.

El día miércoles 23, la ciudad presentaba un aspecto inusitado de exaltación. La mayoría de los negocios encontrábanse cerrados y grupos inconscientes de legionarios repartían a la vista de oficiales y tropa sus panfletos revolucionarios.

A las 12 y media se hizo fuego desde el cuartel de Guardianes Públicos situado en la parte posterior de la Presidencia del Consejo, el que había sido tomado por los legionarios y en el que posteriormente se encontró un verdadero arsenal de armas automáticas de todo tipo facilitadas por el ex Ministro del Interior, General Petrovicescu, algunas de las cuales fueron halladas intactas dada la ignorancia de su manejo.

En un último esfuerzo para evitar un derramamiento de sangre, el General Antonescu ordenó que no se contestara al fuego, pero la muerte de un Mayor y de un soldado que se hallaban en una de las ventanas de la Presidencia del Consejo, puso punto final a su paciencia y a sus sentimientos humanitarios.

Desde ese momento la ciudad se convirtió en un verdadero campo de batalla. El repiqueteo de ametralladoras y el tronar de cañones pequeños era constante dada la enérgica reacción del ejército. Todas las casas situadas en las vecindades de los Ministerios y edificios públicos habían sido tomadas de antemano por los legionarios ocupando además la Compañía de Teléfonos en cuyo edificio instalaron un verdadero baluarte. La misma suerte corrió la estación transmisora de radio de Bucarest.

Al mismo tiempo que se iniciaban las hostilidades en Bucarest, aparecía en el interior del país un sinnúmero de focos de rebelión.

La noche del miércoles, aunque de tranquilidad aparente, fue el origen, por parte de los legionarios de toda una serie vandálica de hechos contra la población judía. Grupos armados atacaban a mansalva los domicilios particulares y negocios hebreos matando con armas automáticas, hachas o cuchillos las personas que encontraban. Un grupo de 300 hebreos fue llevado en camiones, parte a la cárcel de Jilava y el resto al Matadero Municipal donde carniceros profesionales legionarios, descuartizaban sus víctimas ante los gritos de terror de sus compañeros los que en cambio de no correr esa suerte fueron muertos con ametralladoras.

Finalizada su obra, las víctimas fueron cargadas en los mismos camiones organizándose una caravana que se puso en camino hacia el puerto de Giurgiu sobre cuya ruta iban arrojando los despojos desnudos de la población hebrea muerta destrozándoles previamente las bocas para robar las amalgamas de oro u plata.

A fin de confirmar la barbarie y ensañamiento de esta horda desalmada, el Secretario de esta Legación, Señor Nogués y el ex Agregado Civil de la misma, Señor Beccaria, se trasladaron personalmente a la Morgue donde el espectáculo por ellos presenciado era poco menos que indescriptible. Pese a mi deseo de omitir detalles horripilantes, creo un deber manifestar a V.E. que el aspecto de los cadáveres judíos era verdaderamente aterrador. Hasta este momento se desconoce el número exacto de hebreos muertos, pero el barrio donde habita esta parte de la población presenta un aspecto desolador. Casa por casa fue metódicamente desvastada o incendiada así como sus templos y sinagogas.

El día 24 siguió la lucha entre la tropa y los insurrectos siendo recorridas las calles por patrullas armadas pertenecientes al ejército.

Al atardecer, cesó el fuego casi por completo y se tuvo la impresión que el Gobierno había dominado la situación.

Al día siguiente el General Antonescu dio a publicidad el comunicado que debidamente traducido remito por anexo

Durante los días que han seguido, el ejército ha procedido metódicamente a la revisación de las casas donde se sospechaba pudieran aún encontrarse miembros del partido revoltoso. Por otra parte, se ha ordenado a la población la entrega inmediata de todos los tipos de armas de fuego que pudieran poseer, orden ésta que no ha sido obedecida por la clase media y baja, razón por la cual se procede en las calles a identificar los transeúntes y a palparlos de armas.

Para dar a V.E. una idea del armamento que poseía esta horda de salvajes, doy a continuación una lista de las armas encontradas hasta ahora en su poder:

Ametralladoras 187; cañones 20; armas automáticas pequeñas 7.666; carabinas 9.328; revólveres y pistolas 14.808; otras armas 6.567.

Por otra parte han sido recuperados hasta este momento 70 camiones de objetos robados en domicilios particulares por un valor de más de 100 millones de lei. El balance exacto de la lucha no puede darse con precisión, pero se sabe que entre la población hebrea han habido más de 2.800 víctimas, en el ejército alrededor de 300 y cerca de 500 legionarios muertos.

No creo necesario dar a V.E. más detalles sobre los acontecimientos, sólo me remitiré a manifestar la sensación de odio y repudio que la población rumana siente en este momento hacia los autores de semejantes actos de barbarie desconocidos hasta hoy en la historia de un pueblo que se dice civilizado.

Pese a mi deseo de informar regularmente a V.E. sobre los hechos que se iban desarrollando, ello me fue imposible por la interrupción de las comunicaciones telegráficas con el exterior según lo manifesté en mi telegrama Nº 3, del 24 del corriente y por la imposibilidad material de comunicarse con el resto de la ciudad, debido a la interrupción de los teléfonos, los que como medida policial estuvieron bloqueados durante dos días. Además, el edificio que ocupa la Legación se halla situado a 500 metros en ángulo recto con la Presidencia del Consejo de Ministros es decir en pleno foco de la insurrección, y donde con excepción de mi Legación, la de Chile que está en frente y otros dos o tres edificios, todo el resto estaba ocupado por Legionarios, los que se habían atrincherado en ellos, encerrando a sus moradores en una habitación o en el sótano, ocupando ellos las buhardillas y azoteas desde donde hacían fuego contra el edificio ocupado por la Presidencia del Consejo el cual repelía en igual forma el ataque obligando a todo el barrio a permanecer en sus casas para evitar ser confundido con los agresores quienes no ostentaban ningún distintivo.

Se espera de un momento a otro la formación de un Gobierno militar pero hasta este momento se desconoce los candidatos a ocupar las diferentes carteras excepto la de Relaciones Exteriores que con casi plena certeza mantendrá en sus manos el “Conducator” del Estado y Presidente del Consejo de Ministros, General Ion Antonescu.

Durante los hechos que he narrado con fidelidad, el ejército alemán no intervino en ninguno de los acontecimientos arriba mencionados, pero en cambio se mantuvo a la expectativa listo para apoyar la causa del General Antonescu si el ejército le hubiese sido desleal.

No remito la documentación fotográfica que obra en mi poder porque tengo la seguridad que no llegaría a destino.

Fdo: Enrique Amaya.

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Fuente: AMREC, D.P. Rumania, 1941, Exp. 3, Nota No. 34, Bucarest, 31/03/ 41

[El 31 de marzo de 1941, Enrique Amaya remite al Ministerio la traducción de una ley que reglamenta la situación de los judíos, entendiendo que dicha ley significa para la población hebrea "la confiscación íntegra de todos sus bienes y la obligación tácita de abandonar el país". (N. del C.)

M.R.E. Nº 34.

(un anexo)

Bucarest, 31 de Marzo de 1941.

Señor Ministro:

El General Antonescu, “Conducator” del Estado Rumano y Presidente del Consejo de Ministros, firmó el día 27 del corriente una ley reglamentando la situación de los judíos, cuya traducción tengo el honor de remitir a V.E. y cuyo contenido significa para la población hebrea la confiscación íntegra de todos sus bienes y la obligación tácita de abandonar el país.

Teniendo en cuenta que la Legación de los Estados Unidos a cargo de los intereses británicos en ésta no está autorizada a visar pasaporte de ninguna especie y que la Legación de Turquía no da visado más que de tránsito pero sólo teniendo previamente el de Palestina, la situación de la población hebrea es desesperada y será internada en campos de concentración, acto similar a la entrega de los refugiados militares polacos al Gobierno alemán pese a los esfuerzos hechos por el Encargado de Negocios de Chile, a cargo de la protección de los intereses poloneses aquí.

Por otra parte, este Gobierno ha firmado otro decreto por el que se confiscan íntegras, sin indemnización alguna, las propiedades de la Señora Elena Lupescu, amante del ex Rey Carol, decreto hecho con el fin de lavar el honor y la dignidad del Rey Miguel I y vengar los sufrimientos de la Reina Madre Elena.

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Ley Anti - Judía

I Las propiedad urbanas judías de Rumania pasan al patrimonio del Estado

Art. 1. Los inmuebles urbanos pertenecientes a judíos, personas físicas o sociedades judías, pasan al patrimonio del Estado desde la fecha de la publicación del presente decreto-ley.

Igualmente pasan al patrimonio del Estado los derechos de superficie pertenecientes a las personas físicas o sociedades previstas más arriba, sobre los inmuebles urbanos.

Art. 2. Se consideran inmuebles urbanos, en el sentido de la presente ley, los inmuebles situados dentro del perímetro de los municipios, de las comunas urbanas o suburbanas con excepción de los bienes que se consideran rurales, conforme al art. 3, del decreto-ley para el traspaso de las propiedades judías al patrimonio del Estado, de Octubre de 1940, o que han sido previstas en el art. 1, del decreto-ley de 17 de Noviembre de 1940, para completar el del 4 de Octubre de 1940.

No están sometidos a las previsiones de la presente ley, los terrenos construidos que están efectivamente afectados a la explotación de alguna empresa industrial o comercial y si son propiedades de la empresa.

Art. 3. Se consideran judíos en el sentido de la presente ley, aquellos previstos en el , art. 2, del decreto-ley Nº 3347, de 4 de Octubre de 1940.

Art. 4. Se consideran judíos en el sentido de la presente ley, las sociedades civiles o comerciales en las cuales uno de los asociados con responsabilidad limitada es judío o aquellas en las cuales el 40% del capital pertenece a judíos.  

Art. 5. Las disposiciones de la presente ley no se aplicarán:

a) A los judíos que han conseguido la naturalización mediante leyes individuales hasta el 15 de Agosto de 1916;

b) A los judíos que, perteneciendo al ejército rumano, han sido heridos en las guerras de Rumania o han sido decorados o citados por actos de valentía cumplidos durante las mismas;

c) A los descendientes de aquellos judíos que, perteneciendo al ejército rumano, han caído en las guerras de Rumania;

d) A los judíos o judías bautizados desde hace por lo menos 20 años si están casados con rumanos;

e) A los judíos o judías bautizados, si están casados con un rumano o rumana desde hace por lo menos 10 años y si del matrimonio resultaron hijos que han sido bautizados;

f) A los judíos que están bautizados desde hace 30 años;

g) A los descendientes de aquellos indicados en los incisos precedentes.

El cumplimiento de las condiciones legales para beneficiar de las excepciones previstas más arriba, será comprobado y confirmado por el Centro Nacional de Rumanización, Sección Jurídica, mediante una decisión fundada.

Art. 6. Los judíos que han dado pruebas de abnegación excepcional hacia el país y que han prestado, ellos o sus ascendientes, excepcionales servicios al país, podrán ser exentos de la aplicación de las disposiciones de la presente ley, solamente mediante decreto-ley.

La propuesta será hecha por el Consejo de Ministros sobre la base del dictamen del Centro Nacional de Rumanización, Sección Jurídica.

II. Declaraciones que deberán hacer los judíos

Art. 7. En un término de 30 días desde la publicación del presente decreto-ley, todos los judíos titulares de algún derecho de propiedad o de superficie, sobre algún inmueble entrando en las previsiones de la presente ley, están obligados a elevar al Centro Nacional de Rumanización, Ministerio de la Economía Nacional, una declaración que comprenderá:

a) El nombre, apellido y domicilio del declarante;

b) La individualización de los bienes entrando en las previsiones del presente decreto-ley, especificándose la superficie, límites, colindantes, departamento, comuna, calle y número, el número catastral, el número topográfico como también la especificación de los derechos reales que soportan estos bienes.

La falta de declaraciones en el término establecido y el hecho de hacer declaraciones falsas atrae como consecuencia la pérdida del derecho a la indemnización prevista en el art. 15, sin perjuicio para el derecho de los tercios sobre esta indemnización.

Art. 8. El ex propietario está obligado a entregar al Centro Nacional de Rumanización el bien pasado al patrimonio del Estado en el término establecido por el Centro mediante intimación de entrega.

Art. 9. La toma de posesión de los bienes pasados al patrimonio del Estado, en virtud del presente decreto-ley, se hará por delegados especiales del mencionado Centro, que redactará un inventario en doble ejemplar especificando el estado de estos bienes. Uno de estos ejemplares será elevado al Centro Nacional de Rumanización y el otro se entregará al propietario.

Art. 10. Los ex propietarios judíos guardan el derecho de uso sobre los inmuebles urbanos pasados al patrimonio del Estado, en virtud del presente decreto-ley, hasta la recepción de la intimación prevista en el art. 8; ellos son responsables de los frutos naturales y civiles del inmueble, desde la fecha de la recepción de esta intimación.

Los contratos de alquiler concluidos en virtud del derecho de uso de los ex propietarios judíos sin la previa autorización del Centro Nacional de Rumanización, podrán ser rescindidos por el Estado sólo después de un año, calculado desde la fecha de la publicación del presente decreto-ley.

Art. 11. En el caso de los inmuebles urbanos en sociedad, los copropietarios no judíos tienen el derecho de comprar la parte perteneciente a los judíos.

La propiedad individual, por pisos o departamentos, conforme a las leyes especiales, no entra en las disposiciones del inciso precedente.

III. El rescate por los propietarios rumanos

Art. 12. El propietario rumano de un inmueble urbano sobre el cual un judío tenga un derecho de usufructo, uso o habitación, podrá rescatar estos derechos, pagando al judío, en las condiciones previstas por el art. 14, el valor establecido por el Centro Nacional de Rumanización, Sección Jurídica, apreciado conforme a las normas previstas por la Ley de Sellos e Impuestos.

Art. 13. La indemnización que corresponde para los bienes urbanos que pasan al patrimonio del Estado, se establecerá sobre la base de la renta global que figura en los registros de las contribuciones directas y que han servido al cálculo del impuesto, en el último censo.

En el caso de derecho de superficie se tomará en cuenta el resto del término por el cual este derecho ha sido constituido.

Si por cualquier causa, el valor del inmueble se ha depreciado desde la fecha del último censo, la indemnización será reducida en forma correspondiente.

Art. 14. La indemnización será pagada por el Centro Nacional de Rumanización, al valor nominal, en bonos del Estado al interés del 3%.

El ex propietario judío no tendrá derecho a los cupones vencidos antes de la fecha de entrega del inmueble.

IV. Los bienes urbanos judíos entran sin gravámenes al patrimonio del Estado

Art. 15. Los bienes urbanos entrarán al patrimonio del Estado libres de cualquier gravamen; las pretensiones de cualquier naturaleza sobre el bien pasado al patrimonio del Estado se valuarán solamente sobre la indemnización correspondiente.

Art. 16. Por derogación a las disposiciones del art. 14, los titulares no judíos de derechos reales que graven los inmuebles urbanos pasados al patrimonio del Estado, como también los acreedores quirografarios no judíos, del judío, serán pagados a elección del Centro Nacional de Rumanización en títulos reembolsables en tres años como máximo, beneficiando de un interés del 3%, o con el consentimiento del interesado por la entrega, como pago, de unos bienes pasados al patrimonio del Estado en virtud del presente decreto-ley.

En el caso del usufructo, la indemnización en dinero o títulos adeudada para la completa propiedad, se pagará al usufructuario si éste da garantías consideradas suficientes por el Centro Nacional de Rumanización, y a la expiración del usufructo el numerario o los títulos serán restituidos al mencionado Centro que pagará la indemnización al propietario judío en las condiciones previstas por el art. 14.

Si el usufructuario no puede dar las garantías solicitadas por el Centro Nacional de Rumanización, él recibirá el valor del usufructo según la apreciación hecha de acuerdo con la Ley de Sellos e Impuestos proporcional.

Los inmuebles, propiedad de judíos, que figuran en las previsiones de este decreto-ley y que tuvieren como gravamen la obligación de pagar una renta vitalicia constituida como precio de compra por parte del judío en favor del vendedor no judío, podrán ser retrocedidos al ex propietario o la renta pagada en efectivo por el Centro Nacional de Rumanización.

El mismo derecho tendrán los vendedores cristianos de inmuebles que no han cobrado del comprador judío hasta la fecha de la publicación de este decreto-ley más que el 50% del precio de venta.

El Centro Nacional de Rumanización, Sección Jurídica, es competente para solucionar todas las contestaciones relacionadas con los derechos derivados de la aplicación del presente decreto, por derogación de las disposiciones de las leyes de Procedimiento, del Código Civil y del Código Comercial.

Art. 18. El Centro Nacional de Rumanización está organizado por un decreto especial por separado.

V. La prohibición para los judíos de adquirir ciertos derechos reales sobre los inmuebles urbanos

Art. 19. Los judíos no pueden adquirir, bajo ningún título, derechos de propiedad, superficie, usufructo, uso o habitación sobre los inmuebles urbanos, exceptuando solamente el caso de que por alguna ley especial se establecieran ciertos barrios o perímetros destinados exclusivamente a la población judía y solamente en las condiciones de aquella ley.

Art. 20. Los notarios públicos se negarán a redactar actas y las instancias judiciales y las del catastro rechazarán las solicitudes de autentificación e inscripción relacionados con la institución o traslado de los derechos prohibidos a los judíos por el art. 19.

Art. 21. A solicitud del Ministerio Público o de cualquier persona interesada, el Tribunal, en la circunscripción del cual está situado el inmueble urbano poseído sin título o sobre la base de algún derecho previsto en el art. 19, por un judío, dispondrá el desalojo de este último de la posesión del inmueble y el nombramiento del Centro Nacional de Rumanización en calidad de secuestro para administrarlo, todo esto sin perjuicio para los derechos reconocidos por el presente decreto-ley a los interesados y al Ministerio Público.

Las disposiciones del presente artículo no se aplicarán a los inmuebles urbanos poseídos por judíos a la fecha de la publicación del presente decreto-ley.

Todas las acciones reales o personales puestas bajo secuestro, se prescribirán en un término de cinco años desde la fecha del secuestro, pasando el inmueble al patrimonio del Estado.

Art. 22. Los actos jurídicos entre vivos concluidos en violación de las disposiciones del art. 19, son nulas.

La nulidad podrá ser invocada y la anulación pedida por cualquier parte interesada y por el Ministerio Público.

Bajo la reserva de las disposiciones concernientes al Registro Catastral, la nulidad del acta de adquisición producirá sus efectos también ante el segundo adquirente, aún cuando este último no sea judío.

Art. 23. En las comunas en las cuales hay Registros Catastrales, si se comprueba en el curso del procedimiento hereditario que tuviere que inscribirse, en provecho de un judío, derechos que le son prohibidos, la instancia del Registro Catastral inscribirá en el caso de propiedad o superficie, solamente el derecho al valor de la tasación.

Si el judío no enajena el derecho adquirido, en un término de tres meses, calculado desde la fecha cuando la conclusión por la cual se ha dispuesto la inscripción del derecho al valor haya quedado definitiva, la instancia del Registro Catastral sacará en venta, ex oficio, por licitación pública, el derecho inscripto.

En las comunas en las cuales no hayan Registros Catastrales, a solicitud del Ministerio Público o de cualquier persona interesada, el Tribunal, en la circunscripción del cual está situado el inmueble urbano, dispondrá que se saque en venta, por licitación pública, la propiedad o el derecho de superficie, si estos derechos corresponden por herencia o legado a un judío y si éste no los ha enajenado en un término de tres meses, desde la fecha cuando ha aceptado la herencia o el legado.

Si el judío ha heredado un derecho de usufructo, uso o habitación, el Ministerio Público o cualquier persona interesada podrá pedir al Tribunal, en la circunscripción en que está situado el inmueble, la invalidez y la anulación de estos derechos.

Dado en Bucarest, a 27 de Marzo de 1941.

“Conducator” del Estado Rumano y Presidente del Consejo de Ministros,

Fdo. General Ion Antonescu

Ministro de Estado

Fdo. Mihail A. Antonescu.

Es copia traducida.  



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